Poliamor, ¿qué se vale y qué no en este tipo de relaciones?

Este tipo de relación debe ser consentida por las personas en cuestión y aunque no lo creas, no existen engaños, ni malos entendidos...

La aventura del hombre casado con esa vecina que tanto le gusta o la historia de aquella chica que se cita con un antiguo compañero de instituto a escondidas de su novio no son poliamor. Una relación poliamorosa se basa en la sinceridad y requiere el consentimiento de todas las personas implicadas.

‘Poliamor significa establecer relaciones sentimentales con más de una persona a la vez, de manera ética, responsable y consensuada’, precisa Karen Moan, portavoz de la Asociación Poliamor Madrid, una entidad que tiene como objetivo la difusión del poliamor.

¿Qué es válido?

Las relaciones poliamorosas pueden ser de muy diversos tipos:

  • Una persona puede tener dos amantes que no estén con nadie más o que, a su vez, tengan otros amantes.
  • Uno de los miembros de la relación sea bisexual y tenga amantes de ambos géneros
  • Un trío en el que todos sean amantes de todos
  • Se puede convivir con uno o con varios amantes, vivir en casas distintas, criar a un hijo que tenga dos madres y un padre o viceversa

Las posibilidades son muy amplias pero, sea cual sea la estructura elegida, ‘lo importante es que funcione y que esté acordada por todas las partes implicadas con sinceridad y respeto’, subraya la Asociación Poliamor Madrid.

El enamoramiento forma parte del inicio del desarrollo normal del amor. El enamoramiento tiene un componente temporal, de modo que en una relación de pareja suele restringirse a los primeros años, según la especialista.

Existen relaciones principales y secundarias…

‘Parece que el modelo más común podría ser el de relación principal y secundaria, quizás porque muchas personas que optan por la opción del poliamor lo deciden estando en pareja’, afirmaKaren Moan. Asimismo, detalla que hay factores, como la convivencia o la crianza, que determinan el funcionamiento pero, en general, ‘creo que se tiende a la desestructuración de los modelos y a igualar los sentimientos’, opina.

La diferencia entre una relación poliamorosa y una monógama radica en que, en el primer caso, las personas que forman parte de la relación han aceptado y consensuado explícitamente la no exclusividad de la pareja. No obstante, los celos pueden aparecer en múltiples ocasiones, por ejemplo, cuando las expectativas sobre la distribución del tiempo entre los distintos miembros de la relación no se ajusten a lo esperado por una de las personas, detalla.

Obstáculos…

Uno de los obstáculos al que a menudo tienen que enfrentarse las personas que practican el poliamor es el rechazo social. En este sentido, Karen Moan considera que ‘el poliamor se acepta mal socialmente porque aún no ha llegado a entenderse bien’.

Explica que esta opción pasa por una deconstrucción de nuestra educación, por una lucha por la igualdad de género, por relaciones respetuosas y libres. No hay nada reprochable en amar a más de una persona, sostiene.

Finalmente, se entiende que como en todas las conductas que se salen de la norma social, es frecuente que estas personas encuentren cierto rechazo entre los que conocen su situación; en gran parte, esto se debe a que en el imaginario colectivo de una sociedad en su mayoría heterosexual y monógama, las relaciones poliamorosas pueden asociarse a personas que no son capaces de comprometerse en una relación, que se sienten insatisfechas con sus compañeros sexuales, que sólo buscan sexo, etc.

¿Has vivido una relación como esta?, ¿estarías de acuerdo con una?

*Con información de EFE

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