Receta para preparar buñuelos: Cómo hacerlos paso a paso

Los buñuelos los venden en las ferias y celebraciones mexicanas
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Una receta típica mexicana: buñuelos con azúcar o jarabe de piloncillo

Los buñuelos son un alimento típico mexicano. Su preparación en nuestro país incluye el uso de miel, piloncillo, azúcar y canela. Son acompañamiento, merienda, cena o postre en muchísimas fiestas mexicanas. También suelen estar presentes en ferias y festividades religiosas.

A diferencia de los buñuelos de otras regiones de América Latina, los buñuelos mexicanos tienen la particularidad de ser grandes en tamaño. Dependiendo de la habilidad de la cocinera, pueden medir hasta un metro de ancho y convertirse en  discos enormes de harina, fritos, de consistencia crujiente, que pueden ir espolvoreados con azúcar o bañados con un almíbar de piloncillo.

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Un poco de historia de los buñuelos

El origen de los buñuelos es muy viejo. En el recetario de Sor Juana Inés de la Cruz figuran tres recetas de buñuelos, los cuales eran conocidos durante el Virreinato como Pañuelos debido a que la masa se aplasta con los nudillos y al estirarse queda como una tela fina (similar a los pañuelos).

Se cree que los buñuelos son herencia mozárabe y podían ser de queso, requesón o huecos. Algunos recetarios del Siglo XVIII los describen rellenos de arroz, otros incluyen entre sus ingredientes pulque o leche.

Con el paso del tiempo la receta española ha cambiado. En los estados del sureste de México aún se conservan buñuelos muy similares a los europeos. En Veracruz, por ejemplo, se preparan con jaiba, piña, arroz o hervidos. En Oaxaca hay recetas de buñuelos con rábanos, camote y pasas.

Otra variante son los buñuelos de viento, los cuales tienen una enorme burbuja en su interior, la cual se rellena con nata. Sin embargo, el buñuelo mexicano más arraigado y popular es el siguiente:

Cómo hacer buñuelos mexicanos, los clásicos

Consejo antes de comenzar: La masa se puede hacer un día antes para dejarla reposar. Es conveniente meterla en el refrigerador. Si se hace con varios días de anticipación se puede meter al congelador y descongelar a temperatura ambiente, pero entre más fresca sea la masa es mejor.

Ingredientes para hacer los buñuelos

Porción: De 10 a 12 buñuelos.

  • 2 tazas de harina
  • 1 cucharadita de polvo para hornear (royal)
  • 1 cucharadita de azúcar
  • ½ de sal
  • Una pizca pequeña de clavo
  • Una cucharadita de mantequilla derretida (no caliente sino a temperatura ambiente)
  • ¾ de agua tibia (puede ser agua simple o té de anís para darle mejor sabor)
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (o si lo prefieres algún licor de sabor o esencia de naranja)
  • 2 tazas de aceite vegetal (para freír los buñuelos)
  • Azúcar para espolvorear
  • Canela en polvo

Ingredientes para la miel de piloncillo

  • 3 ½ tazas de agua
  • 1 cono grande de piloncillo
  • 1 varita de canela
  • 6 guayabas
  • 1/3 de cucharadita de anís
  • ¼ de cáscara de naranja

Preparación de la masa

En un tazón grande mezcla la harina, el polvo para hornear, una cucharadita de sal,  ½ cucharadita de sal y la pizca de clavo (si te gusta especiado). Se amasa la harina como si se fuera a hacer pan.  Forma un hueco en el centro y agrega el huevo, la mantequilla derretida y la vainilla (o el licor si así lo elegiste). Amasa y ve agregando poco a poco agua (por cucharaditas). Sigue amasando hasta conseguir una textura suave y lisa, sin grumos.

Haz  pequeñas bolitas que se dejan reposar unos 30 minutos para que den de sí. Mientras la preparación descansa puedes cubrir las bolitas con un paño o servilleta de cocina. Ahora prepara el área para estirar la masa.  Una vez lista la masa, se extiende como tortillas con los nudillos, también puede ocuparse una botella o un rodillo.  Tu superficie debe estar cubierta de harina. Estira lo más que puedas el buñuelo, pero sin que se te rompa. Algunos se ayudan con sus manos (jalando con los dedos de manera circular), otros ocupan una olla de barro volteada, y cubierta con una manta, para ir jalando poco a poco por los bordes.

Una vez extendida la masa se deja secar entre 15 a 20 minutos. Ten cuidado que no se peguen los buñuelos unos con otros. Puedes ocupar papel de estraza para separarlos (también te servirá para colocarlos después de fritos.

Ya que estén secos los buñuelos, fríelos uno por uno en el aceite caliente, hasta que estén dorados y crujientes. Si los haces grandes ve uno por uno, si son pequeños tal vez te quepan dos o tres en el recipiente con aceite. No requiere mucho tiempo, unos segundos serán suficientes para lograr que se doren. Saca el buñuelo y colócalo sobre el papel de estraza (o servilleta) para absorber el exceso de aceite.

Es recomendable agregarle el azúcar hasta el momento de servir. Puede ser azúcar sola o mezclada con canela en polvo. Si lo prefieres, en vez de azúcar baña el buñuelo con la miel de piloncillo.

Preparación de la miel de piloncillo

Coloca una taza de agua  y el piloncillo en una olla de barro mediana (si no tienes de barro, cualquier olla es suficiente). Calienta a fuego bajo hasta que el piloncillo se derrita y esté disuelto en el agua. Añade el resto del agua y mueve ligeramente. Incorpora la varita de canela, las guayabas, el anís y la cáscara de naranja. Sigue moviendo hasta que esté a punto de ebullición. Deja que hierva por unos 5 minutos. Checa la consistencia, si te gusta más espeso deja que se consuma un poco más. Ya tienes lista tu miel de piloncillo. Se sirve caliente o a temperatura ambiente.

Acompáñalos con café de olla o chocolate caliente.

 

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